Glaucoma

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El glaucoma es una enfermedad común que afecta a casi el tres por ciento de la población general. Existen muchos subtipos de glaucoma, pero todos tienen dos características comunes: 1) daño al nervio óptico en la parte posterior del ojo y 2) pérdida del campo visual (visión periférica). La visión central generalmente se conserva hasta las últimas etapas de la enfermedad. En general, se ha aceptado que una vez que el nervio óptico ha sufrido un daño, este daño es irreversible. El principal objetivo del tratamiento es lograr prevenir un mayor daño del nervio óptico y una mayor pérdida de la visión.

Se puede pensar en el glaucoma y la presión intraocular como un lavadero o un lavamanos. Para reducir la presión ocular, se puede disminuir la velocidad del agua que sale del grifo o aumentar la velocidad del agua que se drena del lavadero o el lavamanos. Al principio, esto se puede lograr con el uso de gotas oftálmicas. Algunas gotas para los ojos ayudan a disminuir la formación de humor acuoso, mientras que otras abren el sistema de drenaje del ojo para permitir una mayor salida del humor acuoso. Si la presión intraocular no se puede manejar únicamente con medicamentos, se pueden recomendar procedimientos con láser o cirugía.

Si bien los tratamientos, tanto médicos como quirúrgicos, tradicionalmente se han orientado hacia la reducción de la presión intraocular, la investigación actual se centra más en cómo proteger el nervio óptico de un daño mayor o incluso en cómo revertir este daño en el futuro.